Carta de Romi Romy Rupel mamá de Kata

 

 

Era lo que deseaba para ella pero pasó antes de lo previsto. La gran señora Kata Katuchis hoy no es una estrellita más, es una supernova de las mas grosas que hay en el espacio.
Luego de la operación de su boca, su aspecto era fantástico, comí­a mejor, sus ánimos seguian intactos, pero a las semanas tuvo un achaque, sabemos que su enfermedad renal era lo que más habí­a que controlar y a pesar de que sus riñoncitos estaban siendo cuidados se vé que estos ya no aguantaron más.
Pero mi manina fué feliz hasta en sus últimas horas, luego de un eveto que pasó (muy feo, pero de lo mas extraño y emotivo) fué capaz de dormir conmigo entre las sábanas ronroneando bajito y su último suspiro fué en brazos de mi hermana, simplemente se quedó dormida. Recibió los mejores cuidados, el gusto al 99% de sus caprichos y todo el respeto y amor que antes no habí­a podido tener. No sufrió, se fué por y con amor.
Nos bastaron estos 7 meses y 10 dí­as para adorarnos y cuidarnos. Lo que me enseñó la Sra no tiene forma de expresarse, me ha puesto a prueba todo el tiempo. Lo que hoy es mi pequeño hogar se construyó con ella porque llegó a los 10 dí­as de mudarme, la voy a extrañar muchí­simo, ya lo estoy haciendo… pero siento tal emoción y agradecimiento a su ser que me siento en paz, porque todo lo que le prometí­ se lo pude dar.
No me quedan dudas de la excelente dupla que hemos hecho, me ha hecho infinitamente feliz y a mi hermana también. Siempre fuí­ conciente que era su última vida, me hubiera gustado sea mas larga… pero no me la imaginaba de mejor modo.
Gracias a ustedes por haber hecho posible que nos encontremos.
Katuchis disfrutó del sol de la llegada de la primavera en su verdadero hogar y partió al dí­a siguiente. Lo que queda de ella hoy forma parte de mi alma y simbolicamente está en un lindo jardí­n rodeada de violetas silvestres y una hermosa azalea. Romi Romy Ruppel
mama de Doña Kata Katulis
HISTORIA DE DOÑA KATA