BUFIDO DEL GATO

Un gato amenazado, enfrentado con un perro o con cualquier otro depredador, produce un sonido que es casi idéntico al de una enfurecida serpiente en una situación semejante. Los depredadores tie­nen gran respeto a las serpientes venenosas, por buenas razones, y a menudo hacen una pausa lo su­ficientemente larga para que la serpiente pueda es­capar. Este titubeo es, por lo general, el resultado de una reacción innata. El atacante no tiene que aprender a evitar las serpientes. El aprenderlo no le serí­a de gran utilidad en un contexto semejante, puesto que la primera lección serí­a la última. Si un gato acorralado es capaz de alarmar a un atacante desencadenando en él ese miedo instintivo a las serpientes, resulta obvio que constituye una ventaja, y ésta es, probablemente, la auténtica explicación de la manera en que ha evolucionado el bufido del gato.

Aporte de Marí­a Eugenia Millán