Razas de gatos: Somalí­

De aspecto salvaje, el gato Somalí­ tiene el aspecto de un pequeño zorro. Sus orí­genes hay que buscarlos en los gatos abisinios. De fí­sico elegante y sobrio, se trata de un gato de gran tamaño, con unas orejas muy afiladas. Su caracter tranquilo y dócil le convierte en un gran amigo de los niños.
El pelo es medio largo, y algo alvaje y existen tres variedades: el somalí­ rojo, punteado rojo-marrón con franjas de marrón- chocolate; el color tí­pico usual o dorado , punteado marrón con franjas de marrón más oscuro o negro, y el somalí­ azul, punteado azul-gris con franjas de color más oscuro. Algunos criadores están introduciendo otras variedades nuevas.

FUENTE:Http://gatitoslindoss.blogspot.com de Sofí­a Sártori

Gato somalí­

Carácter  Se trata de un gato inteligente, equilibrado y calmado, aunque también da muestras de un carácter alegre y juguetón. Es obediente, cariñoso y dócil, por lo que es un gran amigo de los niños. A pesar de tener un abundante pelaje, no tolera el clima muy frí­o. Se trat de un gato muy familiar, que prefiere estar el apartamento al campo, aunque tampoco le importará pasar algun dí­a fuera de las paredes de casa. Se trata de un felino curioso e inteligente que no tardará en hacerse dueño de la casa, abriendo cajones y armarios.Caracterí­sticasEl gato somalí­ se caracteriza por tener un cuerpo armonioso y musculado. Se trata de un gato de tamaño mediano o grande. Los machos pueden llegar a pesar hasta siete kilos mientras que las hembras pueden llegar a los cinco kilos y medio.  Se trata de un felino con una cabeza amplia y de pelo corto. Sus orejas son grandes, afiladas y siempre atentas a todo lo que acontence a su alrededor. Sus ojos pueden ser de distintas tonalidades: cobre, verde, dorado o marrón.  Tiene una cola larga y su pelaje es abudante, de modo que recuerda a un zorro.Orí­genesDurante algun tiempo, en algunas camadas de Abisinios, aparecieron gatitos de pelo largo que los criadores descartaban de inmediato. Sin embargo, a partir de 1960 distintos criadores empezaron a mostrar interes por estos felinos. La americana Evelyn Mague consiguió un cachorro de pelo semilargo y con él empezó esta nueva raza, que ella denominó Somalí, por su semejanza con Somalia, paí­s del que procede el Abisinio.

 

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Caracterí­sticas del gato somalí­

  • Cabeza: Modificada, cuña ligeramente redondeada con paneles planos; elevación ligera entre el puente de la nariz y hasta la frente; sin interrupciones; el hocico con punta moderada; sin evidencia de bigotes como de zorro, o pellizcados. Mentón pleno y redondeado.
  • Orejas: Con forma de almendra, grandes, brillantes, expresivos; ni redondos ni orientales; acentuados por una fina lí­nea negra. Color de ojos oro o verde.
  • Cola: Gruesa en la base; ligeramente estrecha; longitud en balance con el torso; cepillo completo.
  • Pelaje: De longitud mediana, excepto sobre los hombros en donde se permite un pelaje ligeramente más corto; mechones deseables; textura muy suave, extremadamente fina, y de doble capa.
  • Color: Rojizo, rojo, azul y café.

Descripción del gato somalí­

Como el abisinio, el somalí­ es una raza moteada o agutí­. Como el abisinio, el somalí­ es susceptible a la gingivitis, a los problemas con los dientes, y a la enfermedad renal llamada amilodiosis.

El somalí­ es flexible, bien proporcionado, de tamaño mediano a grande y con un pelaje distintivamente moteado.

Historia del gato somalí­

Nadie sabe con seguridad cuando y como fue que el primer gato somalí­ apareció; algunos proponentes pensaban que el largo pelaje era una mutación natural espontanea del abisinio. Los estudios genéticos indican, sin embargo, que el somalí­ probablemente se origino cerca del cambio de siglo en Inglaterra cuando los criadores, que tení­an pocos ejemplares de cruza, usaron sus gatos de pelo largo en los programas de crianza del abisinio. A finales de los años diez y a finales de los años cuarenta, durante las épocas posteriores a la Primera y la Segunda Guerras Mundiales, cuando muchas razas se habí­a diezmado casi hasta la extinción, los criadores se vieron forzados a mezclar otras razas en las lí­neas de sangre abisinias para mantener viva a la raza.

Raby Chuffa de Selene, un macho abisinio que vino a los Estados Unidos desde Bretaña en 1953, y que aparece en el pedigree de muchos abisinios, es considerado el padre de la raza somalí­ en este continente; todos los somalí­es canadienses y americanos pueden ser rastreados hasta este gato.

El pedigree de Raby Chuffa puede ser rastreado hasta Roverdale Purrkins, una hembra abisinia inglesa, cuya madre, Mrs. Mews, venia de ancestros desconocidos y probablemente lleven el gen del pelo largo. Mrs. Mews le fue regalada a la criadora Janer Robertson por un marinero durante la Segunda Guerra Mundial. Mrs. Mews después produjo dos gatitos: Roverdale Purrkins, registrada como abisinia, y un macho negro no registrado. Robertson uso a Purrkins para comenzar su crianza de gatos Roverdale. Sus gatos y otros abisinios de origen británico fueron exportados a Europa, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, y a los Estados Unidos.

Cuando los gatitos de pelo largo se acumularon en las camadas de abisinios (posiblemente cada vez que dos abisinios que llevan el gen recesivo de pelo largo se apareaban), los gatitos se eliminaban sin llamar mucho la atención, debido a que ningún criador querí­a pensar en tener lí­neas abisinias que estaban contaminadas con genes no abisinios. No fue sino hasta los sesentas que los criadores, encontrando un atractivo en las versiones de pelo largo de una raza que estaba ganando popularidad rápidamente en los Estados Unidos, comenzaron a tratar seriamente de convertir a estos gatos rechazados en otra raza. Al mismo tiempo, criadores en Canadá, Europa, Australia, y Nueva Zelanda comenzaron a trabajar con esta raza también.

Algunos criadores abisinios no querí­an tener nada que ver con estos inconformes de pelo largo y no querí­an apoyar la tenue conexión que el nombre abisinio de pelo largo producirí­a. La criadora de abisinios Evelyn Mague, una de las primeras criadoras que trabajo en el desarrollo de la raza de pelo largo, invento el nombre somalí­ debido a que Somalia colinda con etiopia, el paí­s que anteriormente se llamaba Abisinia por el cual se nombro a la raza abisinia.
En 1972 Mague fundó el Club de Gatos Somalí­s de América y comenzó a reunir entusiastas de los somalí­s. En 1975 se fundó el Club Internacional de Gatos Somalí­es de la CFA, y en 1978 el somalí­ obtuvo el estatus de campeonato de la CFA. Desde entonces, la raza ha ganado popularidad continuamente y ha vencido a la oposición. Hoy en dí­a, el somalí­ tiene estatus de campeonato en todos los registros Norte Americanos.

Caracter del gato somalí­

Con todas las virtudes del abisinio y adornado con un hermoso pelaje semi largo, el somalí­ es una adición hermosa y vivaz a cualquier casa. No compres un somalí­ si quiere un gato que se pueda confundir con un bloque peludo para la puerta, o si quieres un gato que hará todo lo que le pidas. Como el abisinio, el somalí­ es activo, curioso, y muy vivaz, y adora desfilar por toda la casa, abriendo alacenas y generalmente metiéndose en problemas. Sus voces son suaves, sus mentes son activas, y sus platos de comida siempre están vacios. También tienden a ser gatos determinados: una vez que una idea entra en sus peludas cabecitas, no hay forma de disuadirlos. No son agresivos ni huraños, simplemente tenaces.

Los gatos somalí­es son afectuosos, pero no son gatos de regazo. No les gusta ser abrazados y prefieren estar cerca de ti, que encima de ti. Sin embargo, quieren estar involucrados en cada aspecto de tu vida. Si abres un cajón, tu somalí­ estará ahí­ para ver que hay adentro.

 

Fuente: http://www.mundo-animal.com/gatos/razas-de-gatos/gato-somali/