Poema de Annette King Tucker

Soy un rescatador de animales
Mi trabajo a asistir a las criaturas del Señor.

Nací­ con la necesidad de cubrir sus necesidades.
Adopto nuevos miembros de mi familia sin un plan, pensamiento o selección.
He comprado alimento para perros con mis últimos centavos.
He acariciado una cabeza con sarna con mis manos desnudas.
Me he enamorado miles de veces y he llorado sobre un cuerpo sin vida.
Tengo animales amigos y amigos de los animales.
No uso a menudo la palabra “mascota”.
Veo a los perdidos a la vera del camino y me duele el corazón.
Llevarí­a conmigo a un ratoncito o me harí­a amiga de un buitre.
No conozco a ninguna criatura que no merezca que yo le dedique mi tiempo.
Quisiera vivir para siempre si no hay animales en el cielo.
Aunque creo que los hay. Por qué Dios crearí­a algo tan perfecto para luego dejarlo de lado.
Nosotros podremos ser los amos de los animales, pero los animales se han superado así­ mismos.
La guerra y los abusos me duelen, pero algún rescate en las noticias me da esperanzas por la humanidad.
Somos un ejército silencioso pero determinado que hacemos la diferencia cada dí­a.
No hay nada más necesario que darle calor a un huérfano.
Nada más regocijante que salvar una vida.
Ni reconocimiento más grande que verlos mejorar.
No hay alegrí­a más grande que ver a un bebé jugar, el mismo que hace algunos dí­as estaba tan débil para comer.

Rescato Animales.
Mi trabajo nunca termina.
Mi casa nunca está en silencio.
Mi billetera está siempre vací­a.
Pero mi corazón está siempre lleno.

En el juego de la vida, NOSOTROS YA HEMOS GANADO

 
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