PROTOCOLO DE ADAPTACIÓN

UN NUEVO GATO LLEGA A CASA – CON VARIANTES-

318995_10151168080408789_1301959942_nTanto si es un cachorro como si se trata de un adulto, el gato necesitará unos dí­as para adaptarse. Todos los cambios suponen un stress para el animal, que dependiendo de cada individuo, se superará con mayor o menor rapidez. Dejemos que él mismo sea el que marque el ritmo a la hora de conocernos.

Lo ideal, es mantenerlo primero en una sola habitación con todo lo necesario (comedero, bebedero, bandeja de la arena), y según se vaya sintiendo más seguro dejarle acceder a las demás zonas de la casa.

Es importante tener mucho cuidado de que no se pueda escapar, ya que al no conocer su nueva casa, ni los alrededores, es fácil que se desoriente y se pierda. Si nuestra casa tiene jardí­n, no debemos dejarle salir fuera hasta que por lo menos pasen 2-3 semanas. Incluso debemos vigilarle, durante sus primeras salidas al jardí­n, y así­ veremos por qué sitios logra escapar.

Paciencia y en unos dí­as estará encantado con su nueva vida. ¡Por supuesto hay gatos que a los 5 minutos (sobre todo los más jóvenes y extrovertidos) se recorren su territorio como si fuera lo más normal del mundo!

SI YA HAY UN GATO EN CASA

Generalmente esto nos complica un poco la situación ya que ningún gato suele aceptar 378971_10151172261548789_124331376_nde primeras a un congénere, por muy pequeño o gracioso que sea. Mucha gente se lleva un gran disgusto cuando trae a casa a un nuevo amiguito para su gato y es recibido con escandalosos bufidos, gruñidos e insultos varios.

El que más sufre con todo este asunto es sin duda el gato que ya habitaba en la casa, ya que ve alterada totalmente su rutina diaria por un intruso. ¿Y encima tengo que compartir mi bandeja de la arena y mi comida con él? ¡Ni hablar!!!

Generalmente los machos castrados aceptan de muy buena gana un nuevo compañero. Las gatas suelen ser algo más territoriales y a veces cuesta un poco que acepten al nuevo inquilino.

Lo mejor será que dejemos al gato nuevo en una sola habitación y poco a poco podremos alternar la estancia de uno y otro, para que sin llegar a verse, huelan y oigan la presencia del otro animal. Darles de comer a los dos cerca de la puerta que los separa y jugar también cerca de esa barrera, ayudará a que cada uno de ellos relacione al otro gato siempre con cosas buenas y por tanto, se acepten con mayor rapidez.

De nuevo habrá que tener paciencia y prestarle mucha atención a nuestro inquilino más antiguo. Hay gatos que se toleran casi sin problemas en unos dí­as, y otros que realmente se enfadan por bastante tiempo. Como mí­nimo tendremos que contar con 15 dí­as. Las peleas realmente serias, casi siempre, van acompañadas de muchí­simo ruido por parte de, por lo menos, uno de los dos gatos. Mientras no haya más que bufidos y no grandes peleas, la situación irá mejorando dí­a a dí­a.

En general, aunque no lleguen a ser í­ntimos amigos, la convivencia entre dos gatos será bastante pací­fica

SI HAY UN PERRO EN CASA

Nosotros somos los que mejor conocemos las reacciones de nuestro perro y cómo está de desarrollado su instinto cazador. Un gato nunca le ocasionará graves heridas a un perro, mientras que al contrario el desenlace suele ser mortal.1

Los gatos no ven a los perros como rivales en su territorio y mientras no les tengan miedo, la adaptación puede ser incluso más sencilla que con un gato nuevo.

Siempre debemos tener sujeto al perro con una correa, ya que así­ podremos reaccionar a tiempo. El gato debe de estar libre en la habitación, para poder huir o esconderse. Si sujetamos al gato, nos exponemos a recibir algún arañazo o incluso mordisco si se asusta y ve que no puede huir para refugiarse.

Si nuestro perro muestra un peligroso interés por el gato y no sabemos controlarlo, tendremos que pensar seriamente en no tener gato.

Prácticamente cualquier perro deberí­a poder aprender a respetar al gato y dejarle tranquilo. Los gatos adultos podrán hacerse respetar con un apropiado arañazo a tiempo y siempre que el perro no suponga un peligro, debemos dejarles que se entiendan entre ellos.

SI LLEGA UN BEBÉ A LA CASA

Pocos animales ignoraran tanto la presencia de un bebé como un gato. Mientras su rutina diaria siga el ritmo habitual, a él le dará lo mismo.

Los problemas pueden surgir cuando con la llegada del bebé, cambiamos radicalmente la vida del gato. Es evidente que nuestra propia existencia se verá bastante alterada así­ que, ¿cómo podemos intentar que esto afecte lo menos posible a nuestro gato?

185421_10151258356263789_1227291858_nHay que pensar con anterioridad los cambios que vamos a realizar. Por ejemplo, si se va a restringir el acceso a una habitación determinada, habrá que hacerlo desde meses antes de que llegue el bebé. Esto no es estrictamente necesario, pero sí­ tenemos que pensar, que a todos los gatos les gusta curiosear, encontrar un sitio calentito y agradable donde poder dormir, y podrí­an, sin ninguna mala intención, acostarse en la cuna, por lo que tendremos que tener cuidado los primeros meses.

Otra cosa que suele suceder es, que se asusten mucho con los llantos de un niño. Si tenemos un gato asustadizo, será mejor acostumbrarlo poco a poco, poniendo por ejemplo, una cinta con sonidos de llanto antes de la llegada del bebé real.

Un gato es perfectamente compatible como compañero de juegos de un niño. Sin embargo, es fundamental hacerle comprender al niño, que el gato NO ES UN JUGUETE y que tendrá que respetar si el gato a veces quiere que le dejen tranquilo.

Muchas veces es más recomendable adoptar un gato que tenga ya cierta edad, para que sea más robusto a la hora de jugar y conozcamos mejor el carácter del animal

UN SEGUNDO GATO EN CASA. Aporte de Lisa Felman

No son pocas las familias que deciden que su gato, que su único gato, deje de ser el centro de atención fundamental para pasar a compartir los cuidados de sus amigos humanos con un nuevo compañero.644110_10151172261173789_209454060_n

La vida de un gato experimenta cambios muy positivos con la llegada de otro felino: interacción, juego, comportamiento, salud, etcétera. Pero todos estos beneficios no llegan de forma inmediata, en la mayorí­a de las ocasiones, los primeros contactos no suelen ser muy amistosos: suelen darse más de un bufido, alguna que otra carrera y si la proximidad lo permite algún que otro manotazo.

El proceso de presentación puede llevar alrededor de una semana para cachorros y gatos muy jóvenes, y hasta cuatro semanas para los más viejos… o más, pero paciencia, acabarán tolerándose. Todo depende de la personalidad de cada animal.

Deberás prestarle a tu “primer” gato toda la atención posible.Eso lo hará sentirse seguro de que no tendrá que competir por tu afecto.

Instala a tu nuevo gato en un recinto “seguro” hasta que el proceso de presentación se haya completado. El recinto debe ser un cuarto pequeño que tu primer gato no suela visitar. Amuéblalo con una camita, comida, agua, una bandeja sanitaria y un rascador.

Al principio, tu primer gato bufará y rugirá al nuevo desde el otro lado de la puerta. Ignóralo y aléjate. Nunca lo castigues por hacer sonidos agresivos: esto solo servirí­a para crear tensión entre los dos gatos. Asegúrate de elogiar y mimar a tu primer gato cuando éste se muestre calmado en la proximidad del cuarto del nuevo animal.

407610_10151162654893789_1720468145_nDespués de unos dí­as, coge un paño o toalla y frótalo con el cuerpo de tu nuevo gato mientras juegas con él. Usa otro paño para hacer lo mismo con tu primer gato. En las horas de las comidas, pon el paño con el olor de un gato bajo el cuenco del alimento del otro. Ésto ayudará a que cada gato asocie el olor del otro con algo positivo como la comida. Repartir la comida en pequeñas tomas a lo largo del dí­a hará que cada gato se costumbre al olor del otro más rápidamente. Asegúrate de renovar el olor en las alfombrillas a diario.

Después de este paso, ya podrás alimentarlos uno cerca del otro. Mantén al nuevo gato en su recinto de seguridad con la puerta bien cerrada, y pon el plato de cada animal a cada lado de la puerta. Alimenta a los dos gatos al mismo tiempo puerta de por medio. Cuando veas que ambos comen sin gruñir o bufar, puedes pasar al nivel siguiente de la presentación.9708_10151198354888789_1572220744_n

Encierra a tu primer gato en el cuarto que más usa, asegurándote de proporcionarle agua, algo de su comida favorita y una bandeja sanitaria. Deja que tu nuevo gato explore la casa. Después de unas horas, ponlo de nuevo en su cuarto de seguridad y deja salir a tu primer gato. Éste probablemente bufará y protestará al sentir el olor del otro animal en SU territorio. Otra vez: ten paciencia y elógialo cuando él actúe calmadamente. Repite este procedimiento al menos una vez al dí­a hasta que ambos gatos se muestren cómodos.

Antes de permitir que ambos gatos entren en contacto, haz que se miren cara a cara en una situación segura. Ponga algo para entreabrir la puerta de su gato nuevo unos 5 o 6 centí­metros. Verifica que la puerta no pueda abrirse más que ésto, y que ninguno de los gatos pueda pasar la cabeza a través de la abertura. El objetivo es darles la oportunidad de golpearse las patas mutuamente y tal vez frotarse los hocicos sin permitir un 526050_10151198377718789_1526887672_ncontacto fí­sico mayor. Alimenta a cada gato en su lado respectivo de la puerta. Cuando compruebes que ya no se gruñen ni se amenazan el uno al otro, puedes tratar de jugar con ambos al mismo tiempo en una misma habitación. Siempre haciendo de arbitro entre los dos gatos, permaneciendo tranquila y sin alzar la voz ni realizar movimientos bruscos. Si ves cualquier intento de agresión, deberás retirar al que provocó el ataque a una pequeña reclusión de más o menos una hora, es como llevarle al rincón de pensar. Después volveremos a intentarlo. Aní­malos con el juego a que vayan acercándose e interactuando. Este protocolo debes de repetirlo las veces que se necesiten hasta que ambos mininos sean capaces de aceptarse y no montar la III Guerra Mundial en el salón de nuestra casa.382108_10151188465503789_272710866_n

Por último si quieres tener exito en las presentaciones, NUNCA jamás los juntes directamente de entrada, podes generar una mala relación entre ambos gatos difí­cil de revertir luego. La clave es hacer el acercamiento en forma gradual… y armarse de paciencia.