LEYENDA LAS GATAS TRICOLOR

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7 … las gatas calicó y su leyenda
En el siglo XII, los monasterios en el norte de Tibet solí­an estar en permanente desacuerdo, monologaban sobre cuestiones teológicas, sin escucharse ni llegar a un acuerdo, lo que creaba desunión y malestar. Fue cuando tres monjes pididieron un ayuno por tres dí­as para tranquilizar su espí­ritu.
A la mañana siguiente apareció en la puerta del monasterio una gata tricolor, abandonada junto a sus crí­as recién nacidas. Los monjes consideraron que podrí­a ser una señal, y dieron cabida en el monasterio a esta pequeña .Era tal la abnegación, sumisión y cuidado que procuraba la madre, que por dí­as solo hablaron de las bondades de su tricolor y olvidaron las diferencias entre ellos. Los monjes se reunieron a meditar sobre esto, hasta que el más joven dijo: sé el secreto de esta joven familia.
El monje más anciano, simplemente cerró los ojos, y extendiendo sus preguntó: Cuál?, Dime cuál, que a todos ha calmado? Y el joven respondió: Ella posee los tres colores, el blanco y el negro son el ying y el yang, los opuestos, nosotros; pero su manto está en habano, la tierra, nuestro lugar, significa que aquí­ podemos conciliar nuestras diferencias si nos ensamblamos, formando un crisol tan bello como su manto
El anciano lo miró, bebieron juntos el té y el joven lloró. Un silencio extenso se esparció entre ambos. De pronto, el anciano toca su frente y le preguntó: Te has dado cuenta que son hembras las tres, qué significado tendrí­a que no existiera un macho entre ellas? Y el joven contestó:
Usted y yo tenemos algo en común, aunque las distancias del saber nos separen, ninguno de nosotros tiene el don de la vida, una mujer si, por ello son hembras, traen el mensaje de lo nuevo, la mutación, el cambio, nosotros somos permanenciaâ.
El anciano lloró, se retiró en silencio, y a la mañana siguiente dejó el monasterio en manos del joven, con la misión de preservar a la pequeña familia, partiendo hacia las montañas.
La leyenda, después de ocho siglos, tiene ribetes de realidad, y las gatas tricolor mantienen su misticismo.

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