POEMA PARA MI GATO.- Graciela A. de Navas

 

Ya es parte de mi familia,

y si esto es causa de burlas

(al no tener sentimientos

quizás alguien se confunda),

hoy quiero poner en claro

que la verdad sólo es una:

mi gato ganó con creces

su derecho a mi ternura.

Cuando busca compañí­a

su airoso andar apresura,

y mientras viene a mi encuentro

parece que me saluda

con un quejido mimoso

que me embriaga de dulzura.

Pero si quiere estar solo

se va sin ninguna duda

y aunque lo llame y le ruegue

ya no es posible que acuda.

 

Si se enferma ¡pobrecito!

su independencia no dura,

sus ojitos lastimeros

me miran pidiendo ayuda.

 

¿Que es hipócrita y astuto?

¡palabras crueles y absurdas!

¡destierren esos conceptos!

¡creencias vanas y oscuras!

¿Que es quizás algo egoista?

no pongo objeción alguna,

pero es porque siente celos

como toda criatura.

 

En su inocencia no entiende

que la verdad sólo es una:

¡mi gato ganó con creces

su derecho a mi ternura!