SUEÑO DE GATO

 
 
 

 

 

Qué bonito duerme un gato,

 

duerme con patas y peso,

duerme con sus crueles uñas,

y con su sangre sanguinaria,

duerme con todos los anillos

que como cí­rculos quemados

construyeron la geologí­a

de una cola color de arena.

Quisiera dormir como un gato

con todos los pelos del tiempo,

con la lengua del pedernal,

con el sexo seco del fuego

y después de no hablar con nadie,

tenderme sobre todo el mundo,

sobre las tejas y la tierra

intensamente dirigido

a cazar las ratas del sueño.

He visto cómo ondulaba,

durmiendo, el gato: corrí­a

la noche en él como agua oscura,

y a veces se iba a caer,

se iba tal vez a despeñar

en los desnudos ventisqueros,

tal vez creció tanto durmiendo

como un bisabuelo de tigre

y saltarí­a en las tinieblas

tejados, nubes y volcanes.

Duerme, duerme, gato nocturno

con tus ceremonias de obispo,

y tu bigote de piedra:

ordena todos nuestros sueños,

dirige la oscuridad

de nuestras dormidas proezas

con tu corazón sanguinario

y el largo cuello de tu cola.

 

Pablo Neruda